Una sopa de 2.000 años made in China

Una sopa de 2.000 años made in China

Imagine cómo sería el sabor de una sopa de 2.000 años de antigüedad. Aunque parezca increíble, un equipo de arqueólogos del instituto de la provincia de Henan, al centro de China, hace un par de meses informó el hallazgo de una vasija que contenía los restos de una sopa que fue preparada hace más de 2.000 años.

Las ruinas en las que los arqueólogos encontraron la sopa más antigua del mundo, pertenecieron al reino de Chu y coinciden con la época de Reinos Combatientes (año 481 a 212 A.C.)

La sopa todavía contiene restos de hueso de ternera y otros ingredientes tradicionales en la cocina china.

El hermetismo de la urna y las condiciones del clima son los responsables, según los investigadores, de este fenómeno.

Pero hay algo más. El ingenio milenario de la cultura china…

Con y sin razón, los productos chinos han sido etiquetados como de mala calidad. Esta imagen fue alimentada por años, gracias a varios escándalos internacionales y a malas experiencias, pero que no se ajusta a la realidad de hoy. En China se pueden conseguir productos de excelente calidad y año a año la industria de ese país lo demuestra.

Seguramente, mientras lee este texto, usted está usando uno o varios productos fabricados en China y es porque las marcas más valoradas y reconocidas de la industria de smartphones, tablets y computadoras producen allí.

También buena parte de la industria automotriz, de electrodomésticos,  cosméticos, calzado, materiales de construcción y transporte de fluidos han optado por fabricar en China con proveedores OEM (Original Equipment Manufacturer /Proveedores de suministros originales), gracias a que han conseguido obtener excelente calidad a precios muy competitivos.

Las empresas chinas han logrado hacer los cambios necesarios para conectar con sus consumidores, primero del mercado local, donde los prejuicios eran incluso mucho mayores a los del mercado internacional, y ahora irrumpen con fuerza en el mercado global con una oferta que equipara los estándares de calidad internacionales pero a precios competitivos.

El made in China ya no es sinónimo de baja calidad y esto se debe a que, para responder a las exigencias del mercado y derribar la idea instalada que asociaba sus productos a la baja duración, los fabricantes chinos han trabajado arduamente en adquirir el know-how necesario. Asimismo, se han dedicado a formar personal calificado y a desarrollar la infraestructura que les permitan elevar la calidad de sus productos y ajustarlos a los estándares internacionales.

Lo cierto es que no son los primeros ni serán los últimos en transformar su imagen y procesos para derrumbar los prejuicios del mercado. Japón, por ejemplo, también debió lavarle la cara a su industria a mediados del siglo pasado. Tras culminar la II Guerra Mundial, los productos japoneses tenían una imagen muy negativa en el mercado internacional. Hoy tras la modificación de sus procesos de producción y estándares de calidad, la percepción de su industria cambió al punto de ser considerada entre las mejores del mundo.

En el caso de productos para el transporte de fluidos la situación es similar, si bien es cierto que existen distintos tipos de fábricas y procesos de mejor o peor calidad, si sabe escoger, puede obtener productos de primera línea a buenos precios.